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Predicar con el ejemplo

Una vez conocí a un tipo bastante optimista, activo, alegre…

Predicaba la felicidad. La vida le dio algunos palos, como a todos, pero él seguía en sus trece.

Intentaba ayudar a la gente de la manera que podía. Fisicamente; con masajes, acupuntura, osteopatía, etc… pero también psicológicamente (coaching, mentoring…).

No se puede intentar que la gente sea feliz cuando tú no lo eres. No se puede convencer a alguien de que puede superar una lesión o una enfermedad, si cuando te toca a ti, te tiras en el sofá y sólo dejas pasar las horas.

Basta con ver algunos de sus artículos para leer cosas como: “cristaliza tu visión”, “crea tus propios milagros”, “dedícate a lo que te apasiona”, practica la meditación, entrena la inconsciencia, visualiza tus sueños, quiérete más…

Todo eso, ahora cobra más importancia. Porque ahora es él quién tiene que hacer todo eso que ha intentado mostrar.

Seguir trabajando con pasión pese a estar bajo tratamiento, luchar y no desistir pese a que le persiga un fantasma que ya persiguió a otros familiares directos (con el mismo nombre, tal vez… pero distinto apellido).

Y lo está haciendo. Sólo hay que conocerle un poco para ver que sigue siendo el mismo. Y cuando pase esta enfermedad, seguirá siendo el mismo o mejor aún, por haber superado un obstáculo y haber aprendido de todo este proceso.

Recuerda amigo, que el día de la carrera es sólo 1 día más de todo el entrenamiento que has hecho para prepararla.

Mucho ánimo de un amigo, que podría ser cualquiera.

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